¿Qué es Tolerancia Cero? Cruce migratorio ilegal de frontera de EE.UU.

Separación de familias migrantes y más riesgos

Tomando huellas digitales de un niño migrante
Agente del gobierno toma las huellas digitales de un niño migrante que es reunificado con su padre, deportado a Guatemala.

 Foto de John Moore. Getty Images.

Tolerancia Cero es una política migratoria del gobierno de Donald Trump, la cual impone que todas las personas que crucen ilegalmente la frontera sean detenidas, acusadas judicialmente y procesadas.

En este artículo se informa sobre qué ocurre en estos momentos en la frontera cuando un migrante, después de cruzar ilegalmente a los Estados Unidos, es atrapado por la Policía Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés). También se toca el tema de la política fronteriza antes de entrar en vigor Tolerancia Cero en abril de 2018.

Asimismo, se informa sobre cómo esta política derivó en la separación de niños de sus padres. Finalmente, se incluyen referencias sobre dónde acudir para solicitar ayuda legal.

Cruce ilegal de la frontera antes de Tolerancia Cero

Hasta hace pocos años, muy pocos cruces ilegales de la frontera eran castigados judicialmente. Esta situación comenzó a cambiar en 2005 con la aplicación de la Operación Streamline en Texas, que se fue expandiendo gradualmente para cubrir casi toda la frontera entre Estados Unidos y México.

Bajo la aplicación de Operación Streamline, se calcula que aproximadamente una de cada tres entradas ilegales eran procesadas judicialmente. En el resto de los casos, los migrantes eran devueltos inmediatamente a sus países de origen o se les permitía ingresar mediante un permiso conocido como parole mientras se decidía su caso, lo cual podía demorarse años.

En todo caso, por sistema no se incluía el procesamiento judicial ni la separación de familias. Tampoco se procesaba penalmente a los niños que ingresaban solos a Estados Unidos.

Tolerancia Cero y consecuencias: separación de familias y más

Tolerancia Cero comenzó a aplicarse en mayo de 2018 y supuso, en la práctica, una ampliación de la Operación Streamline a toda la frontera sur que separa a Estados Unidos de México, afectando a todos los migrantes atrapados después de cruzar a EE.UU. sin autorización.

En un primer momento de la aplicación de Tolerancia Cero, la CBP detenía a migrantes y separaba a adultos de menores, produciéndose así la separación de familias.

En esos casos, los adultos pasaban a disposición judicial y los menores eran entregados al U.S. Health and Human Services Department. Esta agencia los entregaba temporalmente a familiares de los menores presentes en Estados Unidos, a familias de acogida o a albergues repartidos por todo el territorio del país.

Así, en pocas semanas, más de 3.000 menores fueron separados de sus padres, lo que provocó protestas de diverso tipo que llevaron al Presidente Trump a poner fin, por orden ejecutiva del 20 de junio de 2018, a esta práctica de separación de niños de sus padres. Además, el 26 de junio, la jueza Dana Sabraw ordenó la reunificación de estas familias y en el momento en que se escribe este artículo, más de 2.500 menores han sido regresados a sus padres.

Sin embargo, todos los demás aspectos de Tolerancia Cero siguen vigentes. Esto significa en la práctica que todos los adultos que son agarrados tras cruzar ilegalmente la frontera son puestos a disposición judicial para ser acusados y procesados.

Las acusaciones pueden ser de dos tipos. En primer lugar, de ingreso ilegal, que es considerado una falta federal, conocida en inglés como misdemeanor. La condena puede ser de un máximo de 6 meses de cárcel y después se expulsa al migrante.

Esto que sucede en la frontera es, desde el punto de vista de las leyes migratorias, una expulsión inmediata en la frontera, no una deportación. Esta diferencia es importante a la hora de determinar las sentencias. Si una persona ha sido expulsada en la frontera antes y vuelve a ingresar de forma a ilegal, esta segunda o sucesiva entrada puede llegar a tener una condena de 2 años de prisión como máximo.

Una situación distinta, pero que por su nombre puede dar lugar a confusión, es el reingreso ilegal después de una deportación. El reingreso ilegal se da cuando una persona ha estado previamente en Estados Unidos y fue deportada tras un caso de corte migratoria.

Es decir, esta situación exige una orden de deportación previa. Si la persona es atrapada después de cruzar la frontera nuevamente, la pena de cárcel puede llegar a ser, en los casos más graves, de 20 años de prisión. Esta condena máxima se impone cuando la persona ha sido previamente  deportada por un delito agravado.

Cabe destacar que, según las leyes migratorias, no solamente los delitos violentos tienen esta consideración, sino también otros como el hurto, trabajar con un documento de identificación falso, etc.

En cuanto al procesamiento, pueden darse dos situaciones. En primer lugar, que la persona detenida pase a disposición judicial en cuestión de días o semanas.

En estos casos, muy frecuentemente la mayoría de los migrantes consulta con un abogado un máximo 15 minutos y comparece ante un juez junto con otros detenidos en juicios masivos, donde en una misma mañana se juzga a decenas de personas.

En este tipo de casos, los migrantes suelen aceptar el cargo del que se les acusa, se les condena al tiempo que ya han servido mientras esperaban por el juicio y se les transfiere a la agencia de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés), la agencia del gobierno que procede a su deportación.

En segundo lugar, puede darse la situación en que el migrante solicita asilo. En este caso, y por aplicación de Tolerancia Cero, los oficiales que deben decidir sobre si permiten continuar un caso de asilo deben tener en cuenta como un factor negativo en contra del migrante el hecho de que ha ingresado ilegalmente a EE.UU.

Si a pesar de este inconveniente, el oficial decide que se puede continuar con un caso de asilo, puede suceder que el migrante permanezca detenido por meses, e incluso años, mientras su caso se resuelve.

También puede suceder que quede en libertad mientras se decide su caso, bajo depósito de fianza o por acuerdo de llevar una tobillera que permite determinar en todo momento dónde se encuentra el migrante.

Con respecto a la fianza, cabe destacar que aunque la ley requiere un monto mínimo de $1.000, la fianza migratoria media es de $9.000, y en los casos de asilo pendiente son muchas las fianzas que exceden los $10.000, siendo ya comunes las que alcanzan los $25.000.

A veces, los inmigrantes que no pueden obtener esa cantidad se deciden por el sistema de la tobillera. Aunque en principio parece más asequible que una fianza migratoria regular, puede resultar más cara.

En el caso de la tobillera debe anticiparse una cantidad, que normalmente está fijada en $4.000. A ese monto hay que sumarle cada mes un pago de $420 mientras se resuelve el caso. Finalmente, en caso de estropear el aparato o dañarlo, debe abonarse $3.950.

En cuanto al tiempo que tarda en resolverse un caso de asilo, en la actualidad y según una base de datos de la Universidad de Syracuse que sigue estos casos, el tiempo medio es de 700 días, es decir, casi 2 años, si bien hay diferencias importantes de corte a corte y según la situación del caso de cada solicitante.

¿Dónde encontrar ayuda legal para detenidos y solicitantes de asilo?

Es fundamental contar con buena asesoría legal para tener una oportunidad mayor de ganar un caso de asilo tras haber cruzado ilegalmente la frontera u obtener otros beneficios migratorios, como la visa U para víctimas de violencia o la visa T para víctimas de tráfico humano.

La Asociación Americana de Abogados de Inmigración (AILA, por sus siglas en inglés) es la organización de abogados migratorios de EE.UU., y ofrece una excelente base de datos para buscar un letrado especializado. Asimismo, diversas organizaciones de apoyo legal a migrantes pueden dar buenas referencias o, incluso, defender casos a bajo costo o pro bono. En el caso de menores solicitantes de asilo, organizaciones como Kids in Need of Defense (KIND) y Refugee and Immigrant Center for Education and Legal Services (RAICES), entre otras, se especializan en este tipo de ayuda.

Puntos clave

  • La política de Tolerancia Cero tiene como mandato acusar y procesar a todos los migrantes que ingresen ilegalmente.
  • Castigo por entrada ilegal: máximo 6 meses.
  • Castigo por reingreso ilegal: máximo 20 años.
  • Fianzas para quienes solicitan asilo tras cruce ilegal de frontera: frecuentemente por encima de $10.000.

Este es un artículo informativo. No es asesoría legal.